Consejo Supremo

Segundo Concurso de Altares y Catrinas Santiago de Anaya 2014

La fiesta de Día de Muertos se realiza del treinta y uno de octubre al dos de noviembre, desde luego, la esencia más pura de estas fiestas se observa en las comunidades indígenas y rurales, donde se tiene la creencia de que las ánimas de los finados regresan para disfrutar los platillos, bebidas y flores que sus parientes les ofrecen con amor y cariño.

Los orígenes de la tradición del Día de Muertos son anteriores a la llegada de los españoles; la muerte en la cultura Hñahñu, no se anuncia como una ausencia, ni como una falta; por el contrario, es concebida como una nueva etapa: el muerto viene, camina y observa el altar, percibe, huele, prueba, escucha; es así que el Consejo Supremo Hñahñu de Santiago de Anaya, recordó a todos los que ya partieron y continuaron su camino, organizando el Segundo Concurso de Altares y Catrinas 2014.

En la Escuela Secundaria Técnica número 17 de la localidad, se montó una exposición fotográfica de Altares y Catrinas, donde se pudieron observar la creatividad, originalidad y cosmovisión de decenas de participantes.

Luis Vega Cardón, presidente del comité central del CSH, encabezó la entrega de galardones a los que mostraron mayor creación y plasmaron en sus obras la tarea de entender a la muerte y su significado.

"El Día de Muertos es quizá la tradición más importante de la cultura popular mexicana y una de las más conocidas internacionalmente; incluso es considerada y protegida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, por ello el CSH realiza estos eventos culturales con el objetivo de preservar lo que nos identifica, nos hace únicos, y nos llena de orgullo" enfatizó Vega Cardón.

En la entrada de cada hogar se puedo observar el camino de las ánimas marcado con pétalos de cempaxúchit, que por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo.

Cada altar compartió un sincretismo propio y una unidad dialéctica entre creencias del Viejo y el Nuevo Mundo, elementos y símbolos invitaron a los espíritus a viajar desde el mundo de los muertos para convivir con sus deudos y compartir los panes de muerto como las pesuñas, las pelucas, las roscas de angelito cubiertas por azúcar rojo, los cruz de bola; el sacatamal, horneado en un hoyo en la tierra, relleno de carne de puerco, res o pollo, mientras el copal elemento prehispánico, se quemo para santificar, y la luz de los cirios, veladoras o velas iluminó los hogares.

"La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera", fue como niñas y niños de la escuela primaría Justo Sierra de la localidad, recordaron a José Guadalupe Posada, creador de la Catrinas.

Calaveras vestidas con ropas de gala, bebiendo pulque, luchadores, personajes de televisión, montadas a caballo, en fiestas de la alta sociedad o de un barrio, todas retrataron el imaginario de la niñez santiaguense.