Por la equidad pluricultural en los procesos electorales

POR: BARTOLOMÉ FUENTES

Apropósito de la época electoral que ya se vive en el estado y en diferentes entidades del país y el fervor que se produce entre los posibles candidatos o candidatas a los puestos de elección popular que estarán en juego el próximo 5 de junio, es menester precisar que dicho proceso estará marcado por el principio de equidad de género, presupuesto que busca la igualdad evitando la discriminación por cuestión de sexo, situación de la que soy partidario y que además celebro.

A nivel de derecho local, El Código Electoral Del Estado, obliga a que el cincuenta por ciento de la totalidad de los candidatos que postulen los partidos políticos en la elección de ayuntamientos sean mujeres; y los obliga a la paridad de género en la designación de candidatos a diputados locales; así las cosas debe de respetarse en estricto sentido el principio de equidad de género, postulado que ha abanado y logrado la integración de las féminas a la vida política electoral.

Pero aún hay un tema pendiente y que no por estar en el olvido, es de menor importancia, me refiero al tema de la inclusión de los llamados pueblos originarios a la vida política-electoral nacional, estatal y municipal, terreno en el que hay mucho por hacer; Es la reforma constitucional del año 2001, la que abre la puerta para que los integrantes de un pueblo indígena puedan designar representantes ante los ayuntamientos que cuenten con población indígena; reforma que se queda corta, toda vez que habla únicamente de representantes y no de candidatos que es por lo que debemos pugnar; la discriminación no se erradica evitado o combatiendo únicamente la de género, necesitamos combatir de igual modo la discriminación que se da hacia los pueblos indígenas.

La reforma antes menciona debe de sentar las bases para lograr el estado democrático e incluyente al que aspiramos, es por ello que los institutos políticos, los legisladores federales, locales, los propios pueblos originarios están llamados a ser el motor que impulse la equidad pluricultural en la postulación de candidatos a puestos de elección popular, que permita en un tiempo no muy lejano las candidaturas de integrantes de pueblos indígenas.