La casa México, en la ciudad universitaria de Paris Francia

"Una civilización no descansa sobre los objetos creados, sino sobre el calor de la creación", así reza esta frase, una de las tantas que deja a la posteridad el piloto aviador y literato de nombre Antoine de Saint - Exupéry, francés de origen, en su obra póstuma con el título de Citadelle, (Ciudadela), estos pensamientos con sentido filosófico contienen en otros libros de su autoría. Francia es un país de hombres fecundos en todos los campo del conocimiento, de sistemas políticos y de instituciones que benefician a grupos sociales. La Ciudad Universitaria, (Cité Universitarie) es un ejemplo de esta creatividad demostrada por André Honnorat, escritor por afición, periodista por pasión y político por convicción, es decir de los políticos que apoyan los proyectos de sus representados, realizan beneficios a la sociedad que les toca vivir y a la misma humanidad.

André Honnorat, es cofundador de la Alianza Nacional, un organismo que tiene por encomienda planear el crecimiento de la población y asimilación de los inmigrantes, merito que hace para que sea electo Consejero General del Cantón Lauzet de 1907 a 1950, Miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores, la de Instrucción Pública, promotor para que se instalen estaciones sanitarias para el tratamiento de la tuberculosis que cobra varias vidas en el país de los galos en la década de los veinte del siglo pasado. Es electo diputado, Fundador de la Biblioteca de Documentación Internacional Contemporánea y el Museo de la Guerra, Fundador de la Asociación para el cuidado y la educación de los huérfanos de guerra e hijos de franceses que viven en el extranjero y la creación de la Cité Universitaire en Paris Francia. Además es ministro de educación, Ministro de Artes, integrante de la Comisión de Asuntos Exteriores, de Educación y de Salud Pública. Y otras responsabilidades que desempeño con presteza, como todo un profesional dedicado a la política, un hombre con el espíritu creativo.

La Cité Universitaire fundada en 1921 es un conjunto de casas de 132 países, es destinado para los estudiantes de todos los países del mundo que realizan estudios en Paris Francia, en este polígono de 34 hectáreas está ubicada La Casa México (La Maison Mexique), este albergue de estudiantes mexicanos becados por instituciones extranjeras y algunos de CONACYT, ellos se encuentran estudiando Maestrías, Doctorados, algunos licenciaturas, actividades artísticas y deportes. La Casa México, es subvencionada por la Secretaria de Educación Pública en México, administrado por un Consejo presidido por el Embajador de México, dicha estructura inicia su construcción en1923, pero es inaugurada hasta 1953, su diseñador es el arquitecto, Jorge L. Medellin, con la supervisión de su hermano el ingeniero Roberto E. Medellin. Es una construcción de dos plantas una de 5 niveles y la otra de 4 niveles, con la estructura horizontal, y en la fachada de la entrada principal la adorna una pintura de la civilización maya, que fue descubierta en la pirámide de Bonampark que data del siglo VII. En un espacio vacío a la intemperie entre los dos edificios posa un Calendario Azteca. Entre los personajes dedicados a la literatura que han sido hospedados aquí figura Carlos Fuentes entre otros.

En la Casa México fui invitado por los connacionales, Fabián Santiago Vargas, Iván Adriano Zetina Ríos, Imelda Elizabeth Ortiz Cerda y Eunice Chao, responsable de las actividades culturales de este Centro, mi presencia aquí es para dar a conocer sobre las traducciones publicadas, con el título de ra zi ts’unt’u dänga ndä (El Principito) de la autoría de Antoine de Saint- Exuperuy en 2012, y el Llano en llamas de Juan Rulfo en 2013. La tertulia tuvo lugar en la "galería" (especie de sala de espera muy grande con varios sofás) de esta estancia, esto fue a las 20 horas del pasado lunes (10 de marzo), cuando ya los asistentes regresaron de las diferentes escuelas donde toman sus clases, a pesar de la hora hubo buena asistencia y acudieron personas interesadas en el tema de la traducción literaria, también, acudieron a la cita algunas colegiales de otras nacionalidades.

Les comente sobre los objetivos de la traducción de las tres obras literarias ya publicadas, estos son: mantener la vigencia de la lengua hñähñu u otomí, de perderse la lengua se pierde la cultura, construcción de nuevas palabras, (neologismos), el uso de palabras del idioma español a la lengua hñähñu pierde el sentido de lo que se quiere expresar, mantener una gramática, fonética y sintaxis de esta lengua originaria y proporcionar material para la práctica de la escritura y lectura en esta lengua vernácula. Le ventaja de un libro permite el desarrollo de la memoria y abre la imaginación del lector, lo más benéfico de una traducción es que no se realice en forma literal, es decir palabra por palabra, una buena traducción es que también se traduce el pensamiento, sentimiento de los autores.

Además expresé las características vocálicas y el significado de varias palabras, ejemplo, jamädi, está compuesta por dos palabras en hñähñu, ja-haber, mädi-cariño, amor; entonces esta palabra significa "hay cariño" o "hay amor" y en hñähñu es para dar las gracias. En la sesión de preguntas, los asistentes fueron muy participativos, al grado que se prolongó por unos minutos más de lo acordado, entre las preguntas vertidas es sobre mis expectativas de la permanencia de esta lengua milenaria, mi respuesta es que si tengo confianza de que las traducciones de obras literarias contribuyan a la lectura y escritura del hñähñu, porque sí se ha logrado mantener, ha sido sólo en forma oral, la escritura de un idioma o una lengua prolonga su permanencia y otras interrogantes de carácter académico. Una colegial de otra nación me hizo una pregunta suspicaz, sí, en el proyecto emprendido por mí, cuento con el apoyo de autoridades educativas y de instituciones gubernamentales, mi respuesta fue afirmativa, porque cuento con el apoyo de los directivos de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM, de un expresidente y presidente actual de la Asociación Civil de la Región del Valle del Mezquital estado de Hidalgo con el nombre "de Consejo Supremo Hñähñu" y el conocimiento y asentimiento de Francisco Olvera Ruíz, gobernador de esta entidad federativa de donde yo soy originario.